
En febrero y marzo de 2015 viajé por el sur de Chile con una mochila y un bolso con un grueso cuaderno aún en blanco. Entonces visité algunas islas de Chiloé, al final de la Carretera Panamericana, pero especialmente la Isla Grande. Me maravillaron sus ciudades y pueblos de madera, algunos sobre el agua. Especialmente sus iglesias y la catedral amarilla de Castro, su capital.
Ahora vuelven al leer los recuerdos de niño del escritor chileno Francisco Coloane Cárdenas en la costa oriental de la Isla Grande.
Dibujos de Castro, su catedral junto a la iglesia de Nuestra Señora de Gracia de Nergón, Chonchi, las iglesias de Vilupulli, Huillingo y Cucao, Dalcahue y las iglesias de Chanquín, Castro y Curaco de Vélez.