Mostrando entradas con la etiqueta historietas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historietas. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de noviembre de 2018

UNA HISTORIA JOSHEMARIANA...


... Y me encanta que así fuera 
¡cuánto bueno se nos pega
en pasando por la Cueva!


Dibujos del 20 y a la derecha el primero del 22 de noviembre, día de trenes, que no de autos.

El caso es que subí al metro cediéndole el paso a una chica con gorrito de lana, ya pensando en dibujarla, y ella eligió el banco más amplio y libre dejándome junto a una joven madre con una niña rubia. Saqué las armas y ambas siguieron el proceso con mucha atención. Descubrí que eran extranjeras y que la pequeña hablaba mejor castellano que su madre, que le gustaba dibujar y que nadie le había dicho hasta entonces que hay que llevar siempre cuaderno encima para poder hacer lo que veía en aquel momento y disfrutaba tan gozosamente.


La chica del gorrito de lana.

Acabado el dibujo, la niña se levantó y me dijo "Ahora a mí" y se sentó en el banco de enfrente, toda compuesta y sonriente. Otros pasajeros empezaron a seguir la escena, como su simpática madre, y de pronto aquel vagón del submundo se convirtió en un espacio de juegos, merced a la maravillosa energía de la niña de las coletas.


¡Qué responsabilidad! Toda esa inocencia mirándome de frente... "¿Cómo se llama la niña?" pregunto a la madre. "Lukne, L, U, Ka europea, Napoli, España..." son lituanas. Entra una mujer que se sienta entre la madre y yo y veo de reojo que saca ¡otro cuaderno del bolso y se pone a dibujar!...


El cuaderno de Lara Lazzari en el que aparezco diestro al dibujarme por reflejo en la ventana.

La madre de Lukne le hace fotos a mi dibujo, me da las gracias y se bajan divertidas, dos preciosas luces bálticas, y entonces conozco a Lara Lazzari, pintora italiana en su aventura valenciana, y me muestra sus murales en el móvil y se interesa por los que dibujamos en los trenes en vez de abocarnos y abobarnos al móvil...
Supe después por su crónica en Facebook que llegó a saltarse una parada por conversar y dibujar. Y aun sin venerable barba blanca, ni ese porte entre Baroja y Unamuno que luce nuestro querido Joshemari Larrañaga, me pasó como a él lo humano, pequeño y hermoso, lo inesperado en un vagón de encuentro, puro ahora, puro presente; y me alegré, una vez más, de ser como él... un simple Ladrón de Cuadernos.

Abrazos a todos.

martes, 15 de mayo de 2018

Tras el éxtasis, "LA PROFANACIÓN"



Profanación mística de la primera página del hermoso cuaderno de mi Amigo Invisible, el pirata Barbaplata.
 
Agua, acuarela y brilli-brilli

 Día tercero, hora nona.  La última de las joyas del botín, con la que el pirtata Barbaplata la obsequiaba, era un hermoso cuaderno.
 
La joya del tesoro, enviada por mi Amigo Invisible, El pirata Barbaplata
 
 La reverendísima madre abadesa, Doña Marga, hallábase en la intimidad de su celda. Poseída por  los potentes influjos del lactocafeinado a secas – pues hallábase todo el convento en la austeridad post-navideña-, a su encuentro salieron, valiéndose de su débil mente-demente, otro mar, otro navío… Rumores de olas, versos de piratas…
  





El éxtasis, o tal vez la posesión, le sobrevino. Llenose todo de azules puntos de luz (léase, para los no poseídos, brilli-brilli vulgaris). Manifestose vertiginosamente todo ello  sobre el papel.





Cuando en sí volvió la reverendísima doña Marga ya nada podía remediarse. La inmaculada hoja, hermoso don del pirata Barbaplata, había sido vilmente profanada.
 

 
Confesión pidió, aunque arrepentimiento no hubiere… ¡Ay!
Para que quedara constancia de tan vehemente suceso, la reverendísima abadesa, doña Marga, en un momento de lucidez -periodo entre lactocafeinados- dio forma ilustrada de cómo, en tan prodigiosa aparición, fraguaronse  la tal profanación y el alumbramiento -que bien pudiera derivar en deslumbramiento- del azul bergantín del pirata Barbaplata ( y que es justamente lo que habéis visto en el post anterior a este)



La profanación: agua, acuarela y brilli-brilli sobre cuaderno 15x21, regalo de mi Amigo Invisible, El pirata Barbaplata

 
 
 

viernes, 4 de mayo de 2018

De cómo la madre abadesa, Doña Marga, entró en éxtasis




Bolígrafo sobre cuaderno 15x21, regalo de mi Amigo Invisible

 Quede aquí constancia de cómo, de manera inesperada, enardecida, poseída por un desgarrador fulgor creativo, se fraguó, para posterior -y literalmente- ser perpetrado”, de manos de la madre abadesa Doña Marga, y de su mente-demente, la profanación de la primera página en blanco del cuaderno recibido del pirata Barbaplata.

                            
     Madre, dijo, llegó en su ausencia…


La madre abadesa, aun a riesgo de excomunión, aun contraviniendo la regla de pobreza de su monacal orden, se dirigió a su celda, tesoro en mano.

Intentando apartar de su mente aquel tesoro se arrodilló con la intención de meditar. De rezar. Pero a su mente-demente acudía una y otra vez la imagen del valiente e intrépido pirata…


Parecía haber conseguido sosegar su espíritu y centrarse en sus rezos cuando, de manera tan súbita como mística, su celda, cual bóveda celeste, comenzó a llenarse de pequeños puntos monocromáticos. Sumida en su “puntual” éxtasis -o sea, extasiada-, elevó su mirada al cielo -o más bien al techo-. 




Bolígrafo sobre cuaderno  15x21, regalo de mi Pirata Barbaplata
 Quede este pobre pero sentido testimonio como “aviso a navegantes”, que aleje de perdiciones mundanas a los hermanos y hermanas de nuestra orden. Amén.  


Nota: para mayor "disfrute", dada la pobre calidad de las fotografías, os aconsejo clicar sobre cada imagen, así podréis flagelaros bien  con mis dibuengendretes. Próxima entrega, La profanación de la primera página en blanco...





sábado, 7 de diciembre de 2013

Cari...


Lápiz grafito sobre papel 20x15



  Cari, me dice ella en ese tono que nunca sé cómo interpretar, pero que no augura nada normal, bueno, ni previsible. ¡Que vamos a ser abuelos! El corazón me da un vuelco. No sé si alegrarme o no. Tenemos dos hijas: una de ellas, la pequeña, debería estar centrada en sus estudios y… no sería el momento; la otra, si bien es autosuficiente, está independizada y es algo más mayor, me consta que hasta ayer mismo, no estaba por la labor; pero…Hum… Mientras yo medito y me debato en un torbellino de emociones, mi esposa,  como si nada ocurriera, se ha ido a regar las plantas.  Y ahí está, en pleno diálogo con ellas… Porque ella está convencida de que es imprescindible que se sientan  comprendidas, queridas e integradas… Que tenemos que empatizar -dice-. Hay veces que quisiera ser planta, la verdad…
 Pasada la primera impresión ya me veo ejerciendo de abuelo: comprándole sus primeros lapiceros, yendo a los museos, pintando al aire libre…
 Cari, mira qué bonita, me dice, mientras me enseña una orquídea que la tiene muy preocupada porque no florece, aunque no dejan de salirle hojas verdes.
-No tenemos que preocuparnos: dice la florista que no le pasa nada. Que hay que dejarla, que ahora está concentrando toda su energía en sus nuevas hojas verdes; que está inmersa en su “maternidad”. –Ay- suspira larga y profundamente.
 ¡Que vamos a ser abuelos, cari! –me dice entusiasmada- mientras la deposita entre mis manos.
 Exhausto, con la futura “madre” entre mis manos, me dejo caer en el sofá. Esta mujer me mata.
  Abuelo… de los hijos ¿de una Phalaenopsis?

Nuestro Grupo en Flickr