¡Sí!, ¡sí!, ¡sí!. ¡Mi amigo ya "estáquí"!. Creo que en mi vida he ido tantas veces a ver el buzón. Por la mañana, al mediodía, por la noche. Si me cruzaba con un cartero lo miraba desafiante. He estado a punto de encadenarme en una sucursal de correos hasta que se resolviera mi problema... hasta que al final descubrí que el problema era yo.
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¡Sí! amigos míos. Mi cabeza me volvió a jugar una mala pasada. A veces me pasa que no recuerdo en donde he aparcado el coche, o cuando quiero llamar a mi hijo, nombro a todos menos a mi hijo. O peor aún, en ocasiones intercambio el orden de las palabras.... -ahora no me viene ningún ejemplo-.
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En ésta ocasión fue que puse mal mi dirección. Así que por eso no llegaba nada a mi buzón. Todo tiene una explicación. Me he cambiado hace poco de casa, y no se porqué "carallo", puse mi antigua dirección en vez de la actual. Lo mismo me pasa con el nº de teléfono fijo. El actual, no me lo sé. ¡Pero basta ya!. No hablemos más de mí. Hablemos de mi amigo, que todavía no lo he nombrado. Pero creo que os debía una explicación.
- ¡Fernando calla ya!-. Upss, es mi otro yo..
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Mi amigo es...... el inigualable, el elegante, el magnífico....... LUIS RUIZ. Cuando lo he visto, -ja, ja, ja- me he alegrado un montón y en el "inte" le he llamado por teléfono. Creo que le he sorprendido. Ese acento andaluz, suave, pausado.... ahí lo dejo. Ha sido un auténtico placer.
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Sigo. Al abrir el paquete, encuéntrome ésta "misiva". ¡Con toda razón!.
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Deciros que la enmarcaré y lo colgaré en mi cuarto. Para mí es un lujo la "comparanza" con Albert Einstein. Aunque la verdad, espero que nunca llegue a comerme la "pelarza" de un plátano.
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En un segundo sobre, "mi tesoro". Un cuaderno "rojo pasión" de la marca hand-book, en cuyo interior se halla una dedicatoria impecablemente caligrafiada y una tarjeta de visita en la que se vislumbra la ciudad de Toledo. Casi me "caigo de culo" -con perdón-.
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El hecho de pensar que podía venir después, hacía que me riera a carcajada limpia. Menos mal que estaba sólo. En una segunda página el "Normandie", perteneciente a la Compañía General Transatlántica francesa. ¡Qué azul de cielo!, ¡Qué todo!. En el horizonte, un poema de Robert Louis Stevenson, que viene a decir más o menos así:
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Hermosa isla - Tu amado nombre
llega a mis oídos como la más suave música
Amo ese mar, y alguna vez
he fondeado en las islas del Paraíso.
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Una vez recorrida la cubierta del "Normandie", dos magníficas embarcaciones de los años 30. El SS Bremen alemán y el Queen Marie británico. Unas auténtica joyas.
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- Ha sido casi, casi, como un parto -por lo de esperar, digo- pero ha valido muy mucho la pena. Muchas gracias a todos por los momentos que me hacéis pasar, por poder estar con gente tan interesante como vosotros, y sobre todo, por todo lo que nos queda por hacer juntos...
-Mil gracias Luis.
Muy muy Buena Cortesía


































