Dos viajes breves, uno en agosto, vacacional, y otro en septiembre, labor filial.
MUNDAKA es mi terruño, quien me conoce de veras lo sabe.
En las mareas vivas más salvajes (cada vez que pasa el Halley), el puerto descubre bajo su arena un buen montón de anclas de alma, como en aquella escena de Cinema Paradiso. Si les sigues los cabos y maromas, se van por todo el mundo, una llega costeando a Valencia.
Esto es mi diario gráfico actual. Lo mismo escribo que dibujo en él.
Esto es la Cueva. Aquí puedo abrir páginas sin pudor ni temor.
Un gran abrazo, Ladrones.










