Mi primera aportación desde que he dado de mano en mi trabajo en la escuela y paso a engrosar la nómina de las clases pasivas. ¡Alabado sea el Altísimo! Hace 11 días y aún no se me ha pasado la hiperactividad, la sensación de que esto no es más que otro período de vacaciones. Como en las bodas antiguas, he prolongado la celebración durante varios días, principalmente dedicado a la música, la contemplación y la degustación de generosos caldos. También en poner orden en mis cosas y probar unas plumas que había comprado últimamente, en varios pedidos a China, con infinidad de problemas que cuento en mi blog. El estuche también lo compré allí.
Como sé que os gustan los materiales, aquí van unas pruebas con unos extraños útiles, mitad estilográfica (se recargan con émbolo o cartuchos con la tinta que quieras) y punta de fieltro mezcla de pincel y rotulador, aunque más grueso y flexible que los brushpen de Pentel, Pitt de Faber-Castell y demás. Hacen cosas como las flores del dibujo anterior. Por lo pronto me gustan aunque los he encontrado frágiles y blandurrios. Ya veremos. Prometen.
Luego vienen unas plumas de esas de punta curva, trazo grueso y generosas con la tinta. Hacen líneas de grosor distinto y, a mi entender, tienen unas posibilidades inmensas. Por supuesto admiten cualquier tinta pues se cargan con émbolo o saco de goma. Ya las había probado antes. Una se había estropeado la capucha y siempre estaba seca. He pedido ocho más y he recibido bien cinco. En mi blog cuento las peripecias de la compra al lejano, misterioso e imprevisible oriente.



