Sigo con algunos dibujos sobre Albacete. En el anterior, sobre un edificio hoy destinado a Museo de la Cuchillería, industria tradicional de mi ciudad. Está hecho con Rotring Art Pen y pincel de agua, aunque en este caso, había demasiado detalle en el dibujo y mucho se ha perddo y emborronado demás. Por eso voy buscando tintas que se disuelvan en el grado justo cuando les das el pincel de agua. También en los tiempos que hay que esperar para aplicarlo. Incluyo una foto con tres de las tintas de Carlos. La que usado es la del frasco del centro:
Estas tintas antiguas, ácidas y extrañas, tienen la particularidad de que cuando se aplican son semitransparentes. Poco a poco se van oxidando y se oscurecen. La de la derecha de una forma asombrosa por su rapidez. Por eso son algo difíciles de controlar. Maravillosas para caligrafía, complicadas para dibujo.
Éste, también de Albacete, el Gran Hotel en el Altozano está hecho con una tinta artesana de esas que, como os he comentado, me regala mi amigo Carlos. Si muero con habla, lo tendré en cuenta en mis disposiciones testamentarias, aunque no se me ocurre qué le puedo dejar, porque las deudas no parece que proceda. He puesto un árbol a la derecha, mayor de lo que en realidad es para evitaros el sufrimiento de ver un mostruoso cubo que se edificó encima de un hermosísimo edificio, de lo pocos en Albacete con más de un siglo de antigüedad. Por ello, el arquitecto, el Ayuntamiento de la época en pleno y el Banco Central (hoy Santander) que lo encargó deberían estar aún en la cárcel, y ya hace años desde que se perpetró ese desafuero urbanístico. Os incluyo un dibujo que hice de una foto antigua para que veáis lo que antes había allí:
Ésto es lo que hay ahora, dulcificado en el dibujo y después de que les obligaran a quitar el recubrimiento de mármol verde oscuro que hacía más presente y horrible, si cabe, semejante adefesio,: A continuación algo que, desgraciadamente, no tiene nada que ver con Albacete. Un retrato de Gutenberg a tinta china, a plumilla o diluida con pincel. Creo que, igual que tiene el Doctor Fleming, cada pueblo o ciudad debería tener una calle dedicada a él y a lo que representa, el libro, la imprenta y la cultura. Sobre el tema, escribí en mi blog un articulillo que podéis leer aquí. Se llama "Calle Guenberg".
En este enlace a mis dibujos en Flickr, podéis verlo a tamaño grande, como debe ser.
Pues nada, no abuso más de vuestra paciencia. Un abrazo y feliz fin de semana.





