Hace dos meses que no publicaba nada en Ladrones y que mejor ocasión para el re-estreno, que éste post en el que se muestra lo vivido el pasado fin de semana. A las 11 de la mañana y tras haber madrugado bastante, llegamos a Cuenca tras haber hecho escala en Teruel.
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Había llamado previamente a Anais para que me indicara por donde tenía que ir. Tras seguir sus indicaciones, aparcamos y acudimos a la zona en donde estaban agazapados los franco-dibujantes: Kubi, Anáis, Margarita y su hija, Juananto, Oñera, Teresa Gimenez, S.A.R Fernando Font de Gayá, Teresa Jordá -qué gran mujer-, Mª Antonia, Susana Lanau, Mariaje, Joshemari, Juankar, Manuel Lorés... y Urumo...fue -creo recordar- el orden en que me fui encontrando con cada uno de ellos.
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El viento y el frío arreciaba. Nos fuimos para el centro. En el camino, -como ya han dicho otros- nos sentamos en un banco Manuel Lorés, Ferto y yo. En el banco de nuestra derecha Joshemari ponía en marcha su maquinaria. En el de nuestra izquierda, Fortu disfrutaba del cuaderno. Detrás de nosotros un ágil Kubi, producía una de sus mágicas acuarelas. Todos con el mismo objetivo: registrar el paisaje visual que se divisaba en la C/San Pedro.
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No se me olvidará las carcajadas que nos echamos oyendo a Manuel Lorés contar aquel encuentro que tuvo con Gamboa. Ni tampoco olvidaré lo bueno que es el "Gris Payne" para hacer cielos.
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Casi de los últimos, llegamos a la Plaza Mayor. De allí nos fuimos al restaurante, una especie de cueva en la que los Ladrones nos sentimos como en casa. ¡Qué bueno todo!, el ajoarriero, el morteruelo, los huevos rotos, ese arroz negro...¿Y la conversación?. Rosa, Mariaje, Shiii Sau Sheee, Urumo. Fantástica. Y que decir del detalle de Urumo tanto para el Benjamín como para el Decano de los Ladrones. No lo olvidaremos.
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Tras la comida, nos fuimos al museo. Aparte de las obras expuestas, recuerdo gratamente la conversación que mantuve con Mª Antonia. ¡Qué mujer!. Me dejó anonadado mientras me contaba cosas de su vida y de su infancia. De vez en cuando se acercaba S.A.R Fernando Font de Gayá y Teresa Giménez, y hablaban y hablaban. Yo no hablaba. Estaba disfrutando tanto escuchándoles.... Urumo me mostró una obra en la que se percibía el poder del "Muaré". Por mí mismo no habría sido capaz de verlo.
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Una vez acabada la visita nos fuimos a contemplar las Casas Colgadas. En el puente del abismo... el gran "Urumo" estaba ultimando la composición empezada por la mañana. Ni corto ni perezoso, y entre alguna que otra boda, unos cuantos que decían..,¡anda como en esa película, han puesto candados! y entre los vaivenes y vibraciones que producía la gente al pasar el puente... nos "clavamos" los dos con nuestras sillas, cuadernos y algún que otro purito. Fue un momento mágico en el que a pesar de permanecer callados y concentrados, sentí una conexión total entre ambos. No sé explicarlo mejor.

Tras acabar las "Casas Colgadas" nos fuimos de nuevo a la Plaza Mayor. En torno a varias mesas hablamos, estudiamos cuadernos y además...divisé una oportunidad. Los tenía frente a mí. Quise inmortalizarlos y empecé, pero la lluvia junto con la noche conquense hicieron acto de presencia. Como dijo Pepe Garrido en su post, tampoco lo he querido terminar. Quedará pendiente para la próxima vez que nos volvamos a juntar.
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¿La cena? Monumental. No se le olvidará nunca a Ferto el bocadillo de calamares que se comió. Parecían ruedas de tractor. Ni a mí las sabidurías de S.A.R Fernando Font de Gayá. Por cierto, detrás de un gran hombre, también siempre hay una gran mujer.
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No canso más. Para terminar, mi secretario "Ferto" ha realizado este vídeo para todos vosotros. Esperamos que os guste. Lo dicho, fue una experiencia maravillosa. Pena que no me diera la vida para hacer todo lo que quería. Y no me refiero a dibujar....Cuidaos mucho.
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