Avería-dos,
Mi Manolo 0. Ese es el resultado de la quiniela 2.0 desde mi último post. O
desde que a “mi Manolo” le diera el tabardillo. Un patatús que lo dejo,
literalmente, clavado en la página de inicio. Incapaz de poder ser conducido a
nada más. Luego vino el mandarlo al hospital de los ordenadores. A donde partió
con su interior repleto de todo tipo de tesoros, incluidos textos y fotos de
mis trabajos -publicados y por publicar-
y de donde ha vuelto tan operativo como vacío de contenido.
Al consuelo
-emocional y económico (estaba en garantía) de su vuelta se enfrenta el
cabreo-pena, pena-cabreo, casi me da un patatús, de tanto perdido. Lo más reciente
podré recuperarlo a través de la tarjeta de mi cámara de fotos (esperemos que
no le dé también un patatús).
Moraleja. Tras la reprimenda de mi santo por no
tener una copia de seguridad que vaya desde los anales de lo mío, hasta los
últimos cinco segundos de trabajo guardado, -el pobre sobrevalora mi capacidad
y conocimientos respecto al mundo 2.0 y sus peligros- tomo nota. Amén.
La
vida, incluida la 2’0, sigue.
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| Acuarela con toques de gouache blanco -sin dibujo previo- sobre cuaderno 23x32 |
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Como sigue la arena de la playa, pese a ser continuamente
barrida y borrada por las olas. Como las olas, que dejan siempre parte de sí sobre la arena, siguen.
Yo, simplemente, como decía el
cómico aquel, que los españoles de cierta edad recordaréis…" Yo, sigo.
Agradezco la caridad que me asistió en los primeros días de
la enfermedad de “mi Manolo”. Pero la caridad, durante mucho tiempo, es difícil
de mantener, si no una utopía,
jiiiii…