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domingo, 27 de enero de 2019

PLANETA TIERRA A COMANDANTE BENITO



-Comandante Benito, ¿nos recibe? (Silencio galáctico). 

Seguramente está a los mandos de su nave, concentrado, muy concentrado: no en vano está inmerso en el más importante de los viajes -exceptuando el que le trajo a este planeta tierra-, de camino hacia una estrella. Una estrella llena de colores aterciopelados, a veces oscuros y profundos, casi meditabundos que en un giro inesperado se tornan alegres, chispeantes y hasta chorreantes. A veces gráficos y sesenteros, a veces hasta más modernos que la misma modernidad.

 Comandante Benito,  por si acaso me recibe... Me apena no haber estado a pie de nave para despedirle como usted merece, pero fue este viaje suyo un viaje sin previo aviso... Hum... Aunque,  bien pensado, ante su presencia, ante su experiencia,  ante su maestría,  ante su categoría, probablemente no habría sabido qué decirle, menudo chasco, siendo yo de tan poco callar... ¿Y si me hubiera soltado usted una Benitada? Ay Señor...   Y es que, abrumada, lo más que se me habría ocurrido es lo mismo que le digo ahora:
Comandante Benito, muchísimas gracias por su mirada, siempre amable y benevolente, siempre respetuosa, hasta en sus silencios, hacia el trabajo de los demás.





  ¡Buen viaje, comandante Benito! Si me lo permite, señor, abrazotes bien gordotes y ... ¡Que su travesía sea ligera, ágil, etérea y divertida como estas pompas de acrílico y jabón!


 

Y ahora, a los Ladrones garabateadores terrícolas que queramos honrar al comandante Benito, sigamos su estela: dibujemos, garabateemos, dibuengendremos, publiquemos, compartamos, comentemos.



viernes, 8 de junio de 2018

Retrato imperfecto en rosa... ¡Y llevo 100! ¡100 entradas!


Revisando la tarjeta de memoria de mi cámara, intentando poco a poco recuperar lo más posible, a cuentas del incidente de “mi Manolo”, me he topado con una peonía. Estaba retratada dentro de un bote de cristal, un tarro pequeño y delgado, de espárragos, a todas luces ridículo para la inquilina, pero muy conveniente, imprescindible junto al agüita, para no acelerar su decadencia. Mil perdones señor tarro, por obviar su salvadora presencia y quedarme sólo con la peonía. Y mil gracias, fue usted el ángel salvador, el acompañante perfecto para esta dama rosa. Le doy mi palabra de que otra vez será usted honrado como merece.


Acuarela sobre cuaderno 23x32


La agüita, en cambio, por ser imprescindible para “ejecutar” este retrato, creo que puede darse -más o menos- por honrada. Bien visto, de sentirse la agüita ofendida, entonces, al no retratarlo, habría yo honrado al señor tarro (¿?) Y la dama, la dama rosa, ¿qué dice? No dice nada, no sé si agradecida o espantada, pero nada de nada.  Qué cosas…


jueves, 31 de mayo de 2018

De antiparras, sus fundas y otras gaitas



Andaba la reverendísima madre abadesa, doña Marga, a la caza y captura del contenedor de gafas perfecto: perfecto cachivache, digno de ser tuneado, para redondear el oufit del bolso pinturero. Donde guardar unos rotuladores, un pincel de agua, un lapicero... Perfecto para entrar en ese mundo de latas, fundas, cajas, etc, que roza lo diogénico, en este convento.  Perfecto y digno. Digno para mostrar y compartir en el simposio cachivachero. Perfecto y punto. Punto. Entregada en la febril búsqueda hallábase cuando topose, en un pequeño y recóndito recoveco de los entresijos del bargueño, con el archiperre perfecto, con la funda perfecta: hum… amplia, ancha, profunda, pensó imaginando que ella sería el paraíso perfecto en el que sus pecadillos pictóricos pasarían desapercibidos. No obstante, su interior guardaba otro tipo de perdición. Las antiparras solares perfectas para los venideros días de sol, además del paraíso ocular del alérgico.


Rotulador calibrado y bolis de los chinos sobre agenda reciclada 11x15

Otro día será. Será por arcas, arcones, baúles, bancos, bargueños, cajas, cajones, consolas, jamugas, fraileros, papeleras, paragüeros y hasta zaguaneros en este convento… 


Rotulador calibrado y bolis de color de los chinos

La madre abadesa se alejó por el claustro recogida, pensativa, meditabunda, circunspecta (convendría pensar -pensó-, puestos a ponerse, en algún ungüento; más aún estando, como está, tan perverso don Lorenzo…)


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