Bueno, como los niños que vuelven al cole durante estos días, vuelvo a contaros qué ha pasado en el mes de agosto con mi cuaderno.
Aunque había decidido en mi anterior viaje que no volvería a viajar con un block lleno de dibujos, después del susto de perderlo y volverlo a encontrar la última vez que estuve en Bangladesh, quise de nuevo que me acompañara a Budapest. Me llevé también otro cuaderno donde escribir si me entraban las ganas.
A Sofi, la volvimos a ver en el Mercado Central, donde se encontraban con su equipo de balonmano con el que estaba jugando un campeonato en Hungría. La vimos un "plis plas" y nos quedamos recorriendo de arriba abajo aquel maravilloso lugar. Qué mercado tan impresionante, había allí mucho más de lo que uno pudiese imaginar. Al salir, estaba lloviendo y decidimos sentarnos en el "Old Street Café"; entonces pensé que sería un buen momento para comenzar el primer dibujo de este viaje. Miré a mi alrededor para ver por donde empezaba y nuevamente volví a barrer para casa dibujando a Sazed que miraba un partido de fútbol del Barça contra el Juventus, a mi derecha se habían sentado un chicos de Holanda que comentaban con Sazed el partido.
Detrás de Sazed había un japonés que miraba todo el rato las fotos que había hecho con su cámara y revisaba el móvil, que cogía entre sus manos como si fuese un libro.
Un poquito antes, le pedí al camarero si tenía un sello y lo estampé en el mantel de la mesa del japonés. Esto del sello se lo había visto hacer en sus dibujos de bares emblemáticos de Barcelona a Joshemari.
El hotel tenía un aire a albergue de estudiantes. En el baño no había champú, por lo que cuando volvimos por la noche le pedimos al chico de recepción que si nos podía dar un par de botellitas. Durante el desayuno, (oh my God) no encontramos el té y llevaban varios días sin el, así es que Sazed tenía otra cosa que comentar. Me senté en el sofá, saqué el block y me dispuse a dibujar el segundo dibujo del viaje. Durante la conversación, escuché que el chico era trompetista en una orquesta muy conocida de Budapest con la que solía viajar cuando les invitaban a tocar en algún sitio.
A la mañana siguiente, vi en recepción una columna de cajas de té de diferentes sabores y colores...
En lo que dura una pausa caminando por la ciudad de Budapest, y dudando mucho de si me cabría en mi humilde moleskine, dibujé este detalle de la dicen que es la Sinagoga más grande del mundo o al menos de la segunda.
Bueno, pues así quedó resumido. Cuando disfrutas de los pequeños detalles, los viajes duran más...
Llovía, vaya si llovía y buscamos un sitio donde comer y cobijarnos. Encontramos un café bar donde ofrecían menús. No había nadie, por lo que fue exclusivamente para nosotros todo el rato. Sazed pidió que cambiarán la música y yo saqué el block y decidí, esta vez, hacerme un autorretrato, je, je, como a Sofi se le habían quedado pequeños los deportivos, había pensado, en este viaje, meterme en ellos y ver el mundo desde allí.
Aunque había decidido en mi anterior viaje que no volvería a viajar con un block lleno de dibujos, después del susto de perderlo y volverlo a encontrar la última vez que estuve en Bangladesh, quise de nuevo que me acompañara a Budapest. Me llevé también otro cuaderno donde escribir si me entraban las ganas.
A Sofi, la volvimos a ver en el Mercado Central, donde se encontraban con su equipo de balonmano con el que estaba jugando un campeonato en Hungría. La vimos un "plis plas" y nos quedamos recorriendo de arriba abajo aquel maravilloso lugar. Qué mercado tan impresionante, había allí mucho más de lo que uno pudiese imaginar. Al salir, estaba lloviendo y decidimos sentarnos en el "Old Street Café"; entonces pensé que sería un buen momento para comenzar el primer dibujo de este viaje. Miré a mi alrededor para ver por donde empezaba y nuevamente volví a barrer para casa dibujando a Sazed que miraba un partido de fútbol del Barça contra el Juventus, a mi derecha se habían sentado un chicos de Holanda que comentaban con Sazed el partido.
Detrás de Sazed había un japonés que miraba todo el rato las fotos que había hecho con su cámara y revisaba el móvil, que cogía entre sus manos como si fuese un libro.
Un poquito antes, le pedí al camarero si tenía un sello y lo estampé en el mantel de la mesa del japonés. Esto del sello se lo había visto hacer en sus dibujos de bares emblemáticos de Barcelona a Joshemari.
El hotel tenía un aire a albergue de estudiantes. En el baño no había champú, por lo que cuando volvimos por la noche le pedimos al chico de recepción que si nos podía dar un par de botellitas. Durante el desayuno, (oh my God) no encontramos el té y llevaban varios días sin el, así es que Sazed tenía otra cosa que comentar. Me senté en el sofá, saqué el block y me dispuse a dibujar el segundo dibujo del viaje. Durante la conversación, escuché que el chico era trompetista en una orquesta muy conocida de Budapest con la que solía viajar cuando les invitaban a tocar en algún sitio.
A la mañana siguiente, vi en recepción una columna de cajas de té de diferentes sabores y colores...
Bueno, pues así quedó resumido. Cuando disfrutas de los pequeños detalles, los viajes duran más...
Llovía, vaya si llovía y buscamos un sitio donde comer y cobijarnos. Encontramos un café bar donde ofrecían menús. No había nadie, por lo que fue exclusivamente para nosotros todo el rato. Sazed pidió que cambiarán la música y yo saqué el block y decidí, esta vez, hacerme un autorretrato, je, je, como a Sofi se le habían quedado pequeños los deportivos, había pensado, en este viaje, meterme en ellos y ver el mundo desde allí.
Un abrazo fuerte para todos!!!
Dolça
Posdata: No podré estar en vuestro próximo encuentro, ya que comienzo de nuevo con mis clases y trabajo que no me permite desplazarme mucho durante los fines de semana del invierno, por lo que os deseo que disfrutéis mucho.



