Pues ya estoy aquí otra vez, y no quiero abusar de vuestra paciencia, pero no podía resistirme a enseñaros algunas fotos de mis plumillas. Para una entrada de mi blog, puse encima de la mesa unas tintas, unos cuantos palilleros y plumillas, junto con unos cálamos de fabricación casera. El artículo completo está en mi blog, pero, sobre todo la primera foto, con la tinta china fresca, no quería que la dejárais de ver. Suelo ser bastante crítico con todo lo que hago, pero esa foto me parece hermosa, especialmente vista a pantalla completa, con alta resolución.
Como tengo muchas plumillas, varios miles, —una de las múltiples manifestaciones de mi falta de equilibrio, físico y mental—, de vez en cuando, saco algunas plumillas y palilleros de sus cubiles y madrigueras y las miro, las toco, me pincho con ellas, flojo que al sado no llego, por el momento, y disfruto, que ésto son cuatro días. Para que, de alguna forma, compartáis conmigo estas perversiones, bastante más comunes de lo que pudiera parecer, os pongo aquí algunas fotos. En mi blog hay cientos de ellas.





