Poquito a poco, como los Reyes Magos, se va aproximando la Nochebuena y, antes de que así sea, os quiero desear todo lo bonito que me quepa en un post.
Cada año, por el mes de Noviembre, desde hace ya bastantes años, realizo una tarjeta de Navidad a petición de mi padre para mandar a sus clientes y amigos. Recuerdo que la primera vez que me lo pidió era verano y estaba estudiando el primer año de Bellas Artes. Lo estaba pasando tan bien, sin ni siquiera tocar un pincel, que supongo que me lanzó la idea un poco como inspiración para sentarme y ponerme a dibujar. Recuerdo que me costó un poco porque pensar en la Navidad en pleno mes de agosto, no es nada fácil, je,je... necesité, como ahora, que llegara el invierno para poder dibujar la navidad. La musa navideña suele visitarme en el mes de noviembre. Siempre me gusta que tenga un mensaje significativo y, después de darle muchas vueltas, este año, no encontré una dedicatoria más sincera que aquella que escribí a principios de otoño en un cuaderno de dibujo. Tengo que decir que en los últimos meses, he utilizado bastante el cuaderno para escribir...
(Esta foto es una composición que la escritora Irela Perea hizo una mañana en su historial de instagram a partir de una foto que yo había compartido de mi cuaderno, junto a mi poema.)
Durante todos estos años, tengo que agradecer que siempre me hayan dado libertad para que ese mensaje navideño, que yo hacía por encargo, fuese Dolça World 100 %.
Creo que el protagonista de las navidades también lo sentiría así.
La Navidad es más bonita a vuestro lado. Qué ilusión compartir con vosotros l@s amig@s invisibles del 2018.
¡Besos de purpurina!
Feliz sol quieto (solsticio) de inviern⛄
Que hoy, sueñes tan largo como la noche 🌙
Dolça
Posdata: Que mañana le toque la lotería, sobre todo, a quien lo necesite.






