Yo estaba a lo mío (paseando a Luigi –léase mi aspirador-)...
Cuando a cuenta de lo de la Vida
de artistas, del vals y del “modelo”, surgió lo del duelo. Tengo que ir.
¿Pero qué me pongo? Como tengo menos vida social que un gato de
alabastro no sé qué exige el protocolo. Hum…
¿De mantilla? (o de manto, jiiiiii… que me queda un tanto larga)
¿Un modelito a la rodilla, con su
casquete -oyoyoyoyoyyyyy… no, ese no… un
sombrerito- a lo Jackie Kennedy, con su velito...? Ois sí, qué mono…
¿O un vestido entallado,
midi, con pamela?… Oissss, qué
eleganciaaaaa, Marga…
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| Lápiz grafito sobre el reverso de una hoja usada del blog de notas -10x10- de mi cocina |
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| Lápiz grafito sobre hoja del bloc de notas -10x10- de mi cocina |
¿Y un traje masculino? Una es que
es muy de pantalón. Es tan elegante, tan socorrido (chisss… y te ahorras la
depilación)
O un vestidito de gasa: de
topitos, vaporoso, lleno de movimiento y
con un pequeño tocado que ponga algo de orden en estos rizos alborotados…
No sé, no sé… porque como el
traje de diario...
Queridos dos, Joshemari
e Ilustre míos, vosotros que sabéis de protocolo:
A.- Decidme, asesoradme, ¿qué me
pongo para tal evento?
B.- E importante: decidíos,
elegid las armas, fijad lugar y hora… Avisadme, claro; y… ¡que empiece la diversión! ¡No corra sangre sino tinta¡ (que esas manchas, leñe, qué mal se quitan...)