Profanación mística de la primera página del hermoso
cuaderno de mi Amigo Invisible, el pirata Barbaplata.
| Agua, acuarela y brilli-brilli |
Día tercero, hora nona. La última de las joyas del botín, con la que
el pirtata Barbaplata la obsequiaba, era un hermoso cuaderno.
| La joya del tesoro, enviada por mi Amigo Invisible, El pirata Barbaplata |
La reverendísima
madre abadesa, Doña Marga, hallábase en la intimidad de su celda. Poseída por los potentes influjos del lactocafeinado a
secas – pues hallábase todo el convento en la austeridad post-navideña-, a su encuentro
salieron, valiéndose de su débil mente-demente, otro mar, otro navío… Rumores
de olas, versos de piratas…
El éxtasis, o tal vez la posesión, le sobrevino. Llenose
todo de azules puntos de luz (léase, para los no poseídos, brilli-brilli
vulgaris). Manifestose vertiginosamente todo ello sobre el papel.
Cuando en sí volvió la reverendísima doña Marga ya nada
podía remediarse. La inmaculada hoja, hermoso don del pirata Barbaplata, había
sido vilmente profanada.
Confesión pidió, aunque arrepentimiento no hubiere… ¡Ay!
Para que quedara constancia de tan vehemente suceso, la
reverendísima abadesa, doña Marga, en un momento de lucidez -periodo entre
lactocafeinados- dio forma ilustrada de cómo, en tan prodigiosa aparición,
fraguaronse la tal profanación y el
alumbramiento -que bien pudiera derivar en deslumbramiento- del azul bergantín
del pirata Barbaplata ( y que es justamente lo que habéis visto en el post anterior a este)
| La profanación: agua, acuarela y brilli-brilli sobre cuaderno 15x21, regalo de mi Amigo Invisible, El pirata Barbaplata |
