Vaya por delante que la idea de un blog dedicado a los cuadernos por un lado me parece fantástica (siempre me ha encantado ver los cuadernos de los grandes artistas y de los no tan grandes, pues salen sus dibujos más espontáneos y personales que no siempre se reflejan luego en sus cuadros), y por otra me aterroriza, pues enseñar mi cuaderno supone sacar a la luz todas las pruebas, los intentos fracasados, las ideas que pasan fugaces por mi lápiz, y todo aquello que se supone no debería enseñar.
Mis cuadernos son, pues, instrumentos de laboratorio, de prueba y error, muy lejos en su objetivo de los elaborados cuadernos de algunos maestros que son obras de arte en sí mismos. Como lo que más admiro como fin a representar es la figura humana, casi todo lo que bosquejo en mis cuadernos son apuntes de personas vistas por la calle, o directamente salidas de mi cabeza (casi siempre para ver si "encajo" algún detalle anatómico).
Así pues, como ladrón novato, espero vuestra comprensión por los siguientes bosquejos del cuaderno que empecé hace tres o cuatro semanas. Sé que estoy en buena compañía viendo por aquí algunos viejos amigos de este mundillo, y otros a los que no conocía pero con los que seguro pronto estaré de correría de Ladrones de Cuadernos.
































