¡¡Aydiositooooo!! ¡Que ya sé quién es! Me digo con una
sonrisilla -que delata ampliamente lo contentísima que me siento- mientras la
cartera sujeta aún el sobre entre sus tres pares de guantes. El dibujo del
sobre le delata ¡¡Es El Boss, alias El Bueno, otrora conocido como FERNANDO
ABADÍA!! En esos momentos siento ganas de “ayudar” a la cartera, afanada tanto
en recuperar la sensibilidad en sus dedos como en escribir en su pda mi dni y
tal… Con el sobre entre mis manos corro a por la cámara de fotos (quiero
testimoniar esto in situ y en vivo y en directo).
Saco el cuaderno del sobre y me encuentro, junto a su
tarjeta de presentación, esta amorosa nota, instrucciones incluidas, sujetita con una pinza al cuaderno (Cómo me conoces,
Boss, me digo, con un jijijiiiii).
Lo abro y…. ¡Madre-del-amor-hermoso! Bella perennis: así reza la leyenda azul de
esta flor cuyo tallo la hace parecer la estela de un cometa. Esto me llega
profundamente, (no por lo de bella, jiiiii… ) es que es todo tan precioso, tan personal y
profundo…
Y como guinda.... este retrato (que para sí hubiera
querido tu marida :D, Fernando de mis entretelas, ¡¡te jaloviu!!) rodeado de
citas de cuando nos conocimos -cibernéticamente hablando, osease, en el
mundoblogger- y de un fragmento de mi primer post en mi Blog. Nada, pero nada, podía haberme llegado más al
corazón, haberme alegrado tanto y haberme hecho más feliz.
Fernando, alias El Bueno, alias El Boss, aunque mantenga las
manos como dos carámbanos – por la
gélida temperatura de esta mañana y porque es mi estado natural- has llenado mi
corazón de calor en esta fría mañana de enero, en plena ola de frío polar (ahí
es naaa) ¡¡Muchísimas gracias!! ¡ESTOY TANNN FELIZZ!!
EPÍLOGO:
Ahora, siguiendo tus instrucciones, y también por
supervivencia, voy a ponerme ese lactocafeinado ( y le voy a arrimar algo p’a
empujá, que decimos en mi pueblo, ya sea dulceyesponjoso o salado y contundente, o qué carajo, ambos dos, que esto hay que
celebrarlo -y, mañicooo, lo voy a selebrá-).

























