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lunes, 16 de diciembre de 2019

mi pueblo en un cuaderno de acuarelas




Me gusta usar las acuarelas para los paisajes, pero sin ningún afán perfeccionista, solo para recordar un instante, la atmósfera, la luz, los tonos generales, sin ningún detalle. Hago acuarelas pequeñitas, como si lo viera de lejos, así solo queda lo imprescindible. De mis paseos por el campo he ido rellenando un cuaderno. El cuaderno es malo, con un papel de mala calidad, como corresponde a los bocetos, a las notas rápidas. Aquí os muestro algunas páginas.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

MUNDAKA. Diario gráfico.


Dos viajes breves, uno en agosto, vacacional, y otro en septiembre, labor filial.
MUNDAKA es mi terruño, quien me conoce de veras lo sabe.
En las mareas vivas más salvajes (cada vez que pasa el Halley), el puerto descubre bajo su arena un buen montón de anclas de alma, como en aquella escena de Cinema Paradiso. Si les sigues los cabos y maromas, se van por todo el mundo, una llega costeando a Valencia.

Esto es mi diario gráfico actual. Lo mismo escribo que dibujo en él.
Esto es la Cueva. Aquí puedo abrir páginas sin pudor ni temor.








Un gran abrazo, Ladrones.


viernes, 8 de junio de 2018

Retrato imperfecto en rosa... ¡Y llevo 100! ¡100 entradas!


Revisando la tarjeta de memoria de mi cámara, intentando poco a poco recuperar lo más posible, a cuentas del incidente de “mi Manolo”, me he topado con una peonía. Estaba retratada dentro de un bote de cristal, un tarro pequeño y delgado, de espárragos, a todas luces ridículo para la inquilina, pero muy conveniente, imprescindible junto al agüita, para no acelerar su decadencia. Mil perdones señor tarro, por obviar su salvadora presencia y quedarme sólo con la peonía. Y mil gracias, fue usted el ángel salvador, el acompañante perfecto para esta dama rosa. Le doy mi palabra de que otra vez será usted honrado como merece.


Acuarela sobre cuaderno 23x32


La agüita, en cambio, por ser imprescindible para “ejecutar” este retrato, creo que puede darse -más o menos- por honrada. Bien visto, de sentirse la agüita ofendida, entonces, al no retratarlo, habría yo honrado al señor tarro (¿?) Y la dama, la dama rosa, ¿qué dice? No dice nada, no sé si agradecida o espantada, pero nada de nada.  Qué cosas…


martes, 10 de abril de 2018

Vestida de azul


Así es. Ella es una pluma pequeña y blanca que apareció, como aparecen esas cosas que no buscas, cuando una se pone a ordenar. Pero yo la he vestido de azul sobre el papel. Me gusta la profundidad monocromática de este vestido azul para esta pequeña pluma, pluma polizón, blanca.


Acuarela, sin dibujo previo, sobre cuaderno 23x32

Y Dios sabe qué mas pueda aparecer en las profundidades de los cajones; de los cajones ajenos, que los míos propios dan miedo por su organizada y ordenada frialdad, mientras lleno la ausencia de “mi Manolo”, que ha sufrido una recaída de su anterior dolencia, pues presenta la misma sintomatología, y ha vuelto -de nuevo- a la UCI de los ordenadores. Esperemos que los señores doctores anden esta vez más acertados y rápidos en su diagnóstico y curación o voy a tener que salir a buscar cajones y armarios ajenos para llenar su ausencia…

Nota: Me hallo de nuevo en manos de la caridad ajena, ejem, de mi santo… Haré lo que pueda, cuando pueda,  snif, buaa…
 
 

viernes, 16 de marzo de 2018

Espuma de tiempo




Acuarela y gouache blanco -sin dibujo previo- sobre cuaderno 23x32


Olas de dignidad agitada dejan su último aliento sobre la arena. Soledades que el destino une y separa, que el destino separa y une.   Agua, aire, tierra. Cielos de fuego. Espuma de mar. Espuma de tiempo.  



lunes, 5 de marzo de 2018

¡Por goleada!



Avería-dos, Mi Manolo 0. Ese es el resultado de la quiniela 2.0 desde mi último post. O desde que a “mi Manolo” le diera el tabardillo. Un patatús que lo dejo, literalmente, clavado en la página de inicio. Incapaz de poder ser conducido a nada más. Luego vino el mandarlo al hospital de los ordenadores. A donde partió con su interior repleto de todo tipo de tesoros, incluidos textos y fotos de mis trabajos -publicados y por publicar-  y de donde ha vuelto tan operativo como vacío de contenido. 
Al consuelo -emocional y económico (estaba en garantía) de su vuelta se enfrenta el cabreo-pena, pena-cabreo, casi me da un patatús, de tanto perdido. Lo más reciente podré recuperarlo a través de la tarjeta de mi cámara de fotos (esperemos que no le dé también un patatús).
 Moraleja. Tras la reprimenda de mi santo por no tener una copia de seguridad que vaya desde los anales de lo mío, hasta los últimos cinco segundos de trabajo guardado, -el pobre sobrevalora mi capacidad y conocimientos respecto al mundo 2.0 y sus peligros-  tomo nota. Amén. 
La vida, incluida la 2’0, sigue.  

Acuarela con toques de gouache blanco -sin dibujo previo- sobre cuaderno 23x32

 Como sigue la arena de la playa, pese a ser continuamente barrida y borrada por las olas. Como las olas, que dejan siempre parte de sí sobre la arena, siguen.
 Yo, simplemente, como decía el cómico aquel, que los españoles de cierta edad recordaréis…" Yo, sigo.

Agradezco la caridad que me asistió en los primeros días de la enfermedad de “mi Manolo”. Pero la caridad, durante mucho tiempo, es difícil de mantener, si no una utopía, jiiiii



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