Otro dibujo con bistre, con plumilla y pincel. Block Din A4 de Canson, Mix-Media, verjurado de 300 gramos. Un árbol de una foto que hice en Aranjuez hace unos días. Me gusta este bistre, hecho con goma laca, brillante, espeso y de un color precioso. En mi blog , en
la entrada de ayer, explico éste y otros dibujos hechos con tintas marrones, nogalina, ferrogálica de Palo Campeche y algunas acuarelas.
Me quedaría probar la sepia auténtica, que mi amigo Esteban me va a proporcionar. Carísima, rara de encontrar y de un color precioso, según me cuenta. Compra el pigmento en polvo en Kremer y lo mezcla con goma laca. Ya os contaré, por lo pronto voy a ir guardando las bolsas de tinta de los calamares para ver si secándolos en el microondas saco algo. Por cierto, me entero de que el calamar en latín recibió el mismo nombre que tenía el tintero, donde se mojaba el cálamo. También me habla de negro y marrón de Espinela. Mi amigo es peor que yo.
Lo que me ha puesto los pelos de punta es leer que el marrón egipcio, llamado Mummy brown, se hacía moliendo momias auténticas que se exportaban desde Egipto a los faricantes europeos. Cuando fueron escaseando, las falsificaban con cadáveres de ajusticiados franceses, bien torraditos y machacados en el mortero. Lo que daba el tono marrón era el bitumen, el asfalto con que embreaban las vendas de lino de los finados. Aunque algunos atribuyen la historia a Manet o a otros impresionistas franceses, fue Edward Burne-Jones quien al enterarse de su origen, dio cristiana sepultura a su tubo de ese color en su patio.
Lo peor es que hacían medicinas con esa primorosa sustancia, como en oriente con los cuernos de rinoceronte. Así morían envenenados, supongo, evitando que fallecieran de la enfermedad que se intentaba curar. De hecho lo evitaban.
Viendo la composición de algunos pigmentos hasta el siglo XIX, habría que ir con mascarilla a los museos, porque entre el marrón de momia, extracto de contable del faraón en realidad, el amarillo de orina de buey indio, el rojo de las cochinillas machacadas, alquitrán y otras nobles materias, un cuadro era una artística asquerosidad.
Cuando reúna más barbaridades de estas, le dedicaré en mi blog una entradilla, avisando previamente a las almas sensibles.