Pitxitxi, es el nombre de mi gata. Sí, sí, tengo una gata, no en casa, sino fuera. Acuerdo establecido entre ella y yo. Ya me conoce desde hace tiempo y le doy comida, cuando estoy en casa. Conoce perfectamente los horarios y como un reloj y con algún maullido me anuncia que tiene hambre y le doy su comida.
Hace uno o dos meses, apareció en el jardín y enseguida vino a frotarse y ronronear en mis piernas. Allá donde iba, venía ella. Muy cariñosa. A la segunda vez que la vi, vino de nuevo hacia donde me hallaba y desde entonces empecé a darle de comer. No sé donde vive, ni donde tiene su guarida, ni con quién vive, pero en cuanto aparezco viene a frotarse en mis piernas y a ser acariciada.

No sé como se hace eso de añadir leyenda a la derecha o izquierda. Estos cuatro dibujos están hechos en el cuaderno que siempre llevo encima y desde fotografías. No conseguía que estuviese quieta. El primero con bolígrafos de colores, y el resto con tintas, negra, azul y siena.
No la quiero tener en casa, porque vivo unos días aquí, en la montaña y otros en Barcelona y de tanto en tanto hago un viaje y no tengo a quién dejarla. He tenido en esta casa, todo tipo de animales, especialmente perros. Pero también. gatos, conejo (suelto por casa), hamsters, canarios, peces, periquitos y otros que coleccionaban mis hijas, pero ahora, vivo solo con mi mujer y ya no quiero tener animales. Así que la relación entre la gata y yo es muy buena, pero cada uno en su casa, con plena libertad para ambos.
De tanto en tanto, le dejo entrar y ya se conoce todos los rincones. El otro día que llovía y hacía frío abrí la puerta y me hizo compañía en la habitación donde manejo el ordenador. Empecé a dibujarlo en directo.
Se sube a la mesa, camina sobre mis papeles, sobre el ordenador y se acurruca entre mis piernas dejándome en una situación muy incómoda para escribir o trabajar.
Es tan cariñosa...!!! Todo el tiempo ronronea.
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Cuando ya lo ha revisado todo, se sube a mis piernas y ahí se pasa horas. Se me duerme la pierna pero... aguanto y no me muevo para que siga durmiendo plácidamente.
Mientras se lavaba las patas delanteras, aproveché para hacerle este dibujo.
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Ahí la tenéis durmiendo en mis piernas. Debe estar muy cómoda. Yo no tanto. De tanto en tanto me hace una miradita... y sigue durmiendo.
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Por último otra de esas poses, cuando está toda ella acurrucadita en mis piernas. Todos esos dibujos los hice en mi cuaderno
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Cuando lleva un buen rato, empieza a maullar, me levanto, abro la puerta de la calle y se va. Hasta la próxima comida.
Bueno, ya os he contado mi relación con mi gata