Recibido ayer, os cuento la alegría de tener este cuaderno en mis manos. Viene de Tina Moriano, desde Valencia, y ya abrir el paquete ha sido un placer. Dentro del sobre viene un cuaderno, grande, envuelto en papel artesano, esos papeles que se llaman marmoleados que tanto me gustan y que acabará convertido en unas tapas para otro cuaderno. Todo se aprovecha, sobre todo si es bonito.
En un sobre, una carta y unas muestras del trabajo en acuarela de Tina. Un lujo y aún no hemos llegado al cuaderno.
Y ya llegamos al cuaderno. Artesano, bien encuadernado, con grueso papel de acuarela con sus barbas en los bordes. Me pone goloso su tacto y ya dan ganas de liarse a brochazos.
Aunque, viendo la acuarela con que Tina inicia el cuaderno, un pase maestro que te pone en suerte, hay que pensárselo bien antes de pintar aquí. Una auténtica maravilla, como podéis ver. A ver qué pinta uno después de esto.
Me ha encantado. Todo, el envoltorio, la carta, las acuarelas de fuera y las de dentro. Y, sobre todo el cuaderno y la delicadeza de la acuarela que hace difícil decidirse a seguir dibujando en él. Aunque, por estas que son cruces, que voy a usarlo, que no quiero dejarlo con las hojas vacías, aunque la cosa vaya inevitablemente a peor.
Muchas gracias, Tina. Me has alegrado el día y cada día en que me atreva a continuarlo. Un abrazo.